La Luna llena en Piscis proyecta su luz en un amplio campo espectral en donde lo iluminado puede resultar tan inmenso que termine siendo confuso, y más teniendo en cuenta la oposición del Sol y la conjunción de la Luna con Neptuno que se da en esta lunación.

“Demasiada luz no deja ver con claridad” dijo alguien alguna vez.

Un espejismo puede resultar tan real como un sueño, o como lo proyectado en un espejo.

Un ciclo se cierra y es momento de preguntarse si tantas veces no es mejor dejarse guiar por la intuición, la compasión y lo invisible en lugar de la vista certera y el mundo concreto.

En ese lugar en donde lo inconsciente profundo abarca casi todo, la lógica queda inevitablemente fuera de juego.

La conexión con Neptuno nos recuerda que al final de cada ciclo (breve o amplio) podemos sentir una baja de energía, o simplemente que si no hay un buen contenedor, esta puede dispersarse.

Del mismo modo, es energía disponible para conectar con los sueños y lo sensible y sumergirnos en las hondas aguas de la imaginación.

Esta Luna se da en el grado 28 con 14′ de Piscis, casi cayéndose en Aries. Una Luna con ganas de salirse, de empezar a activar, de dar impulso.