El término “hacker” se refiere -entre varias acepciones- a quien mediante sus conocimientos de informática tiene habilidades suficientes para superar cualquier problema de programación, incluso asociado a la seguridad.


Cuántas veces te encontraste en una encrucijada, con la sensación de que el sistema operativo de tu vida no está funcionando como crees que debería? Algo está fallando, el software cerebral y su lenguaje sináptico entran en conflicto con tu hardware espiritual y ambos reverberan en la consciencia causando pantallazos azules y fallos o caídas del sistema.

Los lenguajes simbólicos funcionan como un software libre que nos guía hacia una suerte de hacktivismo espiritual en un constante trabajo de desprogramación y reprogramación que día a día nos ofrece una nueva mirada sobre los sistemas pre-establecidos, permitiendo modificar realidades en una misteriosa simbiosis entre ambos hemisferios del cerebro, el alma, el sí mismo.


En un camino de conocimiento, no podemos expresar la realidad solamente a través un lenguaje establecido y formal, u observarlo con una mirada cotidiana y costumbrista. El desafío es aprender a leer e interpretar nuevos lenguajes, obtener mensajes que identifican y representan diferentes porciones de la realidad en un vaivén entre la realidad ordinaria y la no-ordinaria.

Comprender el sistema. Hackear la vida.